Hablamos de Due Diligence cuando se produce el fenómeno de investigación de una empresa busca invertir en parte o adquirir la totalidad de otra, detrás de un beneficio económico para ambas, para saber si es seguro y retribuyente la acción en la que va a embarcarse en dabogados.es te lo contamos todo:

En la Due Diligence se tratan de encontrar datos y aspectos ocultos para completar una base de datos y de información que garanticen que el proceso se está haciendo bien y con buenas vistas para el futuro de las dos compañías.

Por lo tanto, se trata de la recopilación de información por parte del potencial comprador, a fin de descubrir los riesgos de tal inversión y hallar una situación financiera actual y posterior en un primer análisis. Como sabes, toda transacción supone un riesgo, por lo que es necesario tener todos los cabos atados y prevenir cualquier revés que venga por nuestra parte o por la de ellos, para tener tiempo a una reacción o para dejar de invertir cuando sea oportuno.

Gracias a la due diligence se pueden encontrar elementos que supondría consecuencias negativas a la compañía compradora, como los pasivos ocultos en el negocio, hallar las sinergias, analizar las contingencias que se hayan dado anteriormente y, algo importante, planear una estrategia apta para conseguir el objetivo final: un beneficio económico y empresarial al adquirir parte o toda la acción societaria.

Si se encontraran en la due diligence elementos ocultos en esta investigación, sería necesario ponerse a renegociar estos descubrimientos para actualizar las bases según la nueva situación encontrada.

Por supuesto, el vendedor tiene la obligación de dar la información para facilitar esta investigación, por lo que debe mantenerse transparente durante todo el proceso de due diligence, y mucho menos podrá tergiversar datos para salir favorecido en una nueva sociedad. Si incumple estas directrices, estará obligado a indemnizar los daños y a anular el contrato posiblemente ya firmado.

Todo está acompañado por un acuerdo de confidencialidad por parte de las dos empresas, significando el cumplimiento efectivo de tal acuerdo y en la que, si al final no llega a firmarse la adquisición por parte del comprador, éste mismo no podrá hacer uso de esos datos confidenciales comerciales para su propio interés. Debe mantener la confidencialidad.

Pero… ¿cómo es el proceso de una due diligence?

Primero que todo, este proceso examina todos los aspectos que conciernen al negocio entre las compañías. La due diligence cubrirá lo que toca a la financiación, a lo comercial y a la contabilidad, además de tecnología usada en la producción, en casos fiscales y administrativos, en legalidad y cumplimiento de la normativa del medio ambiente, y un largo etcétera que provoca un mayor éxito en la actividad empresarial.

Para ello hay que firmar una Carta de Intenciones, en la que vienen suscritas las líneas del acuerdo para anticipar las decisiones de la parte compradora, además de garantizar que esta investigación no interviene ni afecta en la actividad de las empresas. La duración, eso sí, depende de varios factores, como el tamaño, el tiempo de actividad y la complejidad de la sociedad que se va a analizar mediante la due diligence.

Es normal que la empresa nombre a algunos trabajadores para que medien con el encargado de llevar a cabo la due diligence, así que tendrán que responder a las preguntas de este responsable y agilizar el proceso para que salga de forma satisfactoria. Por otra parte, se asignará una data room en la que reunirse y analizar toda la documentación entre las partes.

Etapa de finalización de la due diligence

Toda esta fase de investigación tiene un final, que es el informe por parte de los que han llevado a cabo la due diligence, con todos los detalles de los aspectos mencionados anteriormente. Además de este diagnóstico imprescindible, estos responsables deben hacer una interpretación de la imagen de la empresa en la que se va a invertir, dirimiendo si es una operación fructuosa y oportuna.

Este proceso de due diligence es importantísimo para concretar todo lo que va a aportar al comprador de la sociedad, afianzando una imagen positiva gracias a un asesoramiento real, verídico y que no deja cosas en el tintero que den lugar a engaños y a una rueda de errores que acaban por echar por tierra los esfuerzos en la inversión de una compañía.