Muchas veces se tiende a confundir la nulidad de un matrimonio con el divorcio. Sin embargo, en conformidad con la ley de enjuiciamiento civil, estas son dos figuras legales bien distintas. Mientras el divorcio es la disolución de un matrimonio por deseo expreso de una o de ambas partes, la nulidad matrimonial es la declaración judicial que indica la imposibilidad de considerar válido cierto matrimonio por estar fuera de ley en el momento de contraerlo.

En otras palabras, no es necesariamente una de las personas envueltas en el matrimonio quien puede solicitar la nulidad de su unión marital, que también lo puede hacer, sino que también puede darse el caso de que una tercera persona interponga la denuncia ante el juez. En todo caso, quien lleve a cabo la denuncia debe aportar las pruebas necesarias para que el juez determine esta situación de nulidad o no.

También pude ser una institución, como el ministerio fiscal, quien al serle conocido el caso utilice sus mecanismos legales para señalar que cierto matrimonio carece de validez y el juez autorice su nulidad. En el caso de menores, son los padres de cualquiera de los contrayentes quienes pueden denunciar, pero en caso de haber alcanzado la mayoría de edad, solo los padres del menor podrían solicitar nulidad.

Por otro lado, a diferencia de un divorcio, la nulidad matrimonial tiene efectos retroactivos, es decir, si un juez determina la nulidad de un matrimonio lo hace con base en la situación en la que se estableció esa relación ilegal, por tanto el contrayente culpable siempre queda fuera de recibir cualquier retribución o compensación a la que si puede acceder la que actuó de buena fe.

La declaración de nulidad de un matrimonio civil siempre tiene que venir refrendada por un juez, cuando él encuentre indicios claros de que en el momento de casarse uno de los contrayentes actuó contra su voluntad, cuando ha habido coacción o amenazas, o se haya infundido temor grave en uno de los contrayentes si no se llevaba a cabo la unión.

¿Alguna relación con la nulidad eclesiástica?

En el caso de un matrimonio al que se denuncie como inválido, el juez no mirará si hubo o no relaciones sexuales, pues este hecho solo lo aplica la iglesia en casos de matrimonios religiosos, bajo la razón de no haber sido consumado.

La ley de enjuiciamiento civil indica que las declaraciones de nulidad matrimonial canónico solo podrán ser validadas en caso de encontrarse ajustadas a derecho. Así, puede darse el caso que la iglesia determine un matrimonio nulo, pero la ley no ampare esa nulidad y la pareja tenga que recurrir al divorcio civil.

El término Nulidad matrimonial, bajo el derecho civil suele ser una declaración radical, de naturaleza pública y no revocable. Pero el código civil si contempla la posibilidad de que un matrimonio dado por inválido, pueda ser legitimado si en el transcurso de un tiempo prudencial la persona coaccionada, siendo mayor de edad acepte la relación.