Con más de tres mil millones de personas confinadas, cerca de la mitad de la población mundial, los que hoy habitamos el planeta tierra somos testigos de un luctuoso acontecimiento histórico, nunca antes conocido por su magnitud y que, posiblemente, transforme el mundo como pocas tragedias lo han hecho.

Y, más allá de los graves problemas económicos y morales a los que todos nos enfrentamos, las más terribles consecuencias que se han producido, y se seguirán sucediendo, consisten en las pérdidas irreparables de miles de vidas humanas.

No obstante, partiendo de la premisa de que una pandemia es, por definición, una epidemia global, podemos considerar inevitable que el Covid-19 afectara a nuestro país, máxime en el marco del mundo globalizado del siglo XXI.

Sin embargo, cabe preguntarse si, en el hipotético caso de que se hubiera actuado con previsión y, en consecuencia, se hubieran adoptado medidas a tiempo ¿se habrían evitado miles de contagios y de fallecimientos?

Es decir, si con anterioridad al 8 de marzo las autoridades sanitarias y el gobierno de España no le hubieran restado importancia al coronavirus, transmitiendo a la opinión pública la idea de que no había motivos para preocuparse, que apenas tendríamos algún caso aislado y que no tendría mayor relevancia que una simple gripe, ¿se habrían evitado miles de contagios y de fallecimientos?

Si desde el gobierno no se hubiera alentado a acudir masivamente a las manifestaciones del día de la mujer a lo largo y ancho de nuestra geografía, afirmando que la violencia machista mata más que el coronavirus, ¿se habrían evitado miles de contagios y de fallecimientos?

Si se hubieran cancelado todo tipo de concentraciones, manifestaciones, actos de formaciones políticas, partidos de fútbol, medios de transporte como trenes, cercanías, metros o autobuses atestados de gente dirigiéndose a sus trabajos, cuando la OMS llevaba al menos dos meses alertando de la emergencia de salud pública que se expandía por el mundo y de su peligrosidad, ¿se habrían evitado miles de contagios y de fallecimientos?

Si, en lugar de hacernos creer que no era necesario el uso de mascarillas, se hubiera actuado con previsión haciendo acopio y producción de equipos de protección, tales como mascarillas, guantes, trajes de protección o hidrogeles, y se hubiera dotado de ellos a los sanitarios, a los agentes de la autoridad y al ejército, a los transportistas, a los cajeros de supermercados y, en definitiva, a toda la población, impidiendo el desabastecimiento general, ¿se habrían evitado miles de contagios y de fallecimientos?

Si se hubieran adquirido test para su realización masiva, ¿no habría sido infinitamente más fácil controlar la pandemia y, con ello, miles de contagios y de fallecimientos?

O, si se hubieran adquirido suficientes respiradores para las UCI, ¿no se habrían evitado miles de muertes?, ¿no se habrían evitado situaciones vergonzosas en las que se ha dejado de atender a ancianos optando por destinar los respiradores a jóvenes o personas de menos edad, con mayores probabilidades de sobrevivir?

¿Y qué decir de la situación en tantas y tantas residencias de ancianos, en las que, en un gran número de ocasiones, nuestros padres y abuelos han fallecido víctimas del coronavirus sin que ni siquiera se les haya traslado a un hospital?

Mi opinión personal es que nos han mentido, que las autoridades sanitarias y nuestros gobernantes han actuado tarde y con improvisación y chapuza, que han demostrado ser totalmente incapaces para la gestión de esta crisis y que nos toman por idiotas. Y, encima, hemos tenido que escuchar explicaciones obscenas y desprovistas de humanidad, que se nos han repetido desde estas instancias con absoluta desvergüenza, tratando de restarle importancia a la cifra diaria de muertos, con el argumento ruin y mezquino de que un altísimo porcentaje de ellos eran personas mayores con patologías previas.

Pues bien, si alguno de sus familiares ha fallecido como consecuencia de estas u otras situaciones similares, debe saber que es posible exigirles responsabilidades penales a los responsables. En este sentido, ya se ha presentado una querella contra el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, así como contra otras autoridades del Ministerio de Sanidad, por delitos de homicidio imprudente y lesiones. Además, se están preparando en estos momentos otras querellas contra las autoridades sanitarias y políticas del estado.

En efecto, el artículo 142 del Código Penal establece que “El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de uno a cuatro años.

Si el homicidio se hubiera cometido por imprudencia profesional, se impondrá además la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo por un periodo de tres a seis años.

El que por imprudencia menos grave causare la muerte de otro, será castigado con la pena de multa de tres meses a dieciocho meses”.

Por ello, si Usted ha sufrido la pérdida de un familiar queremos hacerle llegar nuestro más sentido pesar, a la vez que nos ponemos a su entera disposición a fin de asesorarle para, en su caso, emprender las acciones legales que sean oportunas.

 

Por Valeriano Garcinuño Lizalde, abogado penalista en “Gómez González Abogados”.