En las circunstancias actuales muchos empresarios se están viendo obligados a despedir a sus trabajadores por razones económicas.

Existen en España diversos tipos de despido: objetivos, disciplinarios, colectivos. Cada empresario debe estar bien informado y ajustarse a las causas justificadas para acogerse a ellos.

¿Qué es el despido procedente?

En el despido procedente el empresario ejerce su derecho a finalizar la relación laboral que mantiene con un trabajador de manera unilateral ajustándose a derecho y cumpliendo con las causas y los requisitos legales. Así mismo deberá acreditar los motivos del despido.

El despido procedente es determinado por un juez después de ser recurrido por el trabajador.

Causas de despido procedente

Las causas justificadas para despedir a un trabajador se encuentran en el artículo 52 del Estatuto de los trabajadores y son las siguientes:

  • Ante la ineptitud del trabajador para el desempeño de su trabajo, siempre que se alegue antes de superado el periodo de prueba.
  • Desobediencia o indisciplina, el trabajador deja de cumplir con sus obligaciones.
  • Falta de adaptación del trabajador ante modificaciones introducidas en su puesto de trabajo y habiendo transcurrido un periodo de dos meses de adaptación.
  • Absentismo laboral reiterado o retrasos sin justificación, pueden suponer faltas graves que justifiquen el despido disciplinario.
  • Acoso, por causas diversas que pueden conllevar conductas discriminatorias que no deben ser toleradas en ningún caso.
  • Se considera también despido procedente cuando la empresa esté experimentando pérdidas o tenga previsión de ellas
  • Un acumulado de caídas en ventas durante un periodo de tres trimestres.

El despido procedente tiene derecho a paro.

El despido procedente deja al trabajador en situación legal de desempleo por lo que tiene derecho a solicitar la prestación siempre que haya cotizado al menos un año, así mismo tiene derecho a percibir el correspondiente finiquito.

En el caso de un despido objetivo o colectivo, en el que la finalización de la relación laboral esté justificada por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, el trabajador tendrá derecho además a una indemnización que sería de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades, si el trabajador se mantuvo en el puesto menos de un año el cálculo se efectuará calculando la indemnización por meses.

Si el despido es disciplinario, este despido no da derecho a ningún tipo de indemnización, ni preaviso, solo a la prestación de desempleo y a percibir el finiquito correspondiente.

¿Cómo puede solicitar el trabajador la indemnización por despido procedente?

Si la empresa no procede a pagar la indemnización que corresponde a un despido objetivo o colectivo, el trabajador tiene derecho a reclamar dicha indemnización con un plazo de un año a contar desde el último día de trabajo.

Si el trabajador considera que su despido no es procedente tiene derecho a interponer una demanda en un plazo de 20 días hábiles desde la comunicación del despido, para ello es muy conveniente contar con los servicios de un abogado laboralista o graduado social.