En qué se diferencian Separación y Divorcio

Después de la ilusión, la pasión y las ganas de compartir una vida juntos, también ocurre que muchos matrimonios deciden separarse pues ya no quieren continuar unidos por los motivos que decidan.

Ocurre, y mucho, más de lo que pensamos. Es más, en los últimos quince años el número de divorcios se ha multiplicado por tres, pasando de cifras que rondaban los 37.586 en el año 2001 a las últimas registradas en 2016 con cerca de 114.019 matrimonios rotos según un informe del Poder Judicial.

En qué se diferencian Separación y Divorcio

Cuando llega este difícil momento, el de poner fin a su vida en pareja, muchas personas empiezan a plantearse qué opción puede ser la correcta en su situación: separarse o divorciarse. Existe muchas lagunas acerca de lo que conlleva una decisión u otra, por ello desde dabogados.es queremos exponer las claras diferencias que existen entre ambos conceptos en la actualidad, sus aspectos básicos y hasta qué punto afecta al resto de los miembros de la familia.

Antes de ahondar en el tema, lo primero que hay que tener en cuenta que ambos términos son completamente diferentes, dos procedimientos legales que no se parecen en nada, pues tienen consecuencias distintas para la pareja que se rompe.

No es hasta el año 2005 con la entrada en vigor de la Ley 15/2005, con el denominado divorcio express, cuando se empieza a agilizar el proceso. Antes de esto, si un matrimonio ponía fin a su vida de casados tenían que estar separados acreditadamente como proceso previo al divorcio. Tras los cambios comportados en el Código Civil, se establecieron dichos conceptos como independientes que se podían iniciar siempre y cuando la pareja llevase más de 3 meses casados.

Aclarando conceptos, la separación implica que se deja de convivir legalmente como pareja y el divorcio se completa como la disolución del vínculo matrimonial que unió a las dos personas en un acto anterior legalizado. La principal diferencia radica en que en el divorcio ambos cónyuges pueden volver a casarse con otras personas en cualquier momento, sin embargo, la separación no, y si ocurre una reconciliación volverían a estar casados bajo la ley nuevamente, sin necesidad de hacer de nuevo todo el proceso de unión.

Ahora bien, existen ciertas premisas en cada estado que se deben aclarar para conocer los conceptos detalladamente. Por ejemplo, en la separación, judicialmente hablando, la suspensión del matrimonio implica también una nula vinculación de los bienes de una persona a otra, como ocurre con las deudas, donde al estar separados no responden el uno del otro de las mismas, aunque en el estado de casados tuviesen régimen de gananciales.

Otro punto a tener en cuenta en la separación es la solicitud bidireccional, es decir, puede ser solicitada solo por una parte del matrimonio sin el consentimiento de la otra persona, ya que no existen obligaciones ni derechos entre ellos o, más bien, se encuentran en estado de suspensión.

También hay que tener en cuenta que la separación judicial no es lo mismo que la separación de hecho, pues la primera necesita una declaración firmada bajo sentencia judicial y la segunda, simplemente implica el cese de la convivencia entre la pareja sin efectos legales.

Por su parte, con la sentencia de divorcio se pone fin al régimen económico matrimonial, por lo que se cancela el derecho legítimo que tenía un cónyuge a heredar de su pareja cuando falleciese.

Añadido a esto, encontramos que en la sentencia de divorcio se hayan las dos partes en mutuo acuerdo para realizar el trámite y respecto a las relaciones paterno filiales que tengan en común, como el régimen de estancia en el domicilio familiar y su uso, el cuidado de los hijos, los gastos de mantenimiento de éstos, patria potestad, posibilidad de manutención de uno de los cónyuges, entre otros.

De no conciliarse un acuerdo mutuo entre las dos personas se produciría un trámite contencioso, donde una de las partes solicita la nulidad sin el consentimiento del otro a través de una demanda judicialmente contenciosa.

Además, al contrario que la separación, donde en una posible reconciliación podrían volver a ser matrimonio de inmediato, con el divorcio no se creará un vínculo matrimonial si la pareja decide de nuevo volver a estar juntos, debiendo casarse para poder serlo.

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