Nulidad matrimonial eclesiástica: todo lo que necesitas saber

Son muchos los casos de matrimonios que desean conseguir la nulidad matrimonial eclesiástica. Entre los principales motivos de dicho deseo, destaca la posibilidad de volver a casarse por la Iglesia, aunque existen otros muchos privilegios que solo serán asequibles para aquellos cónyuges que consigan que su matrimonio sea declarado nulo por el Tribunal Eclesiástico. Es decir, que obtengan la nulidad matrimonial eclesiástica. Además, más allá de los motivos funcionales o pragmáticos, obtener dicha nulidad es para muchas personas un asunto de índole ética, por lo que esta cuestión adquiere en no pocas ocasiones una relevancia crucial para los implicados.

Un abogado especializado en la materia

Es por ello, además de por la complejidad que entraña el proceso, que contar con un profesional especializado en la materia se antoja requisito indispensable para todas aquellas personas que persigan la obtención de la nulidad. De hecho, no solo es recomendable contar con la ayuda de un abogado especializado, sino que la propia Iglesia exige que éste intervenga obligatoriamente durante el proceso (salvo casos excepcionales).

Aunque existen distintos tipos de abogados que pueden ayudarnos, los más aptos para ello son los abogados expertos en Derecho Canónico. Y no solo este tipo de abogados es el más experimentado, sino que la Iglesia no acepta que el proceso de nulidad matrimonial eclesiástica sea defendido por un profesional que no cuente con la formación necesaria en Derecho Canónico, según estipula el Canon 1483 del Código de Derecho Canónico: “El procurador y el abogado han de ser mayores de edad y de buena fama; además, el abogado debe ser católico, a no ser que el Obispo diocesano permita otra cosa, y doctor, o, al menos, verdaderamente perito en derecho canónico, y contar con la aprobación del mismo Obispo”.

Pero, aun contando con este tipo de abogado a nuestro servicio, ello no implica que el proceso vaya a llegar a buen puerto con certeza, dado que hay ciertos tribunales que solo aceptan a otro tipo de abogado todavía más específico: el Abogado Rotal. Éstos poseen un título otorgado por el Nuncio Apostólico tras la superación de un curso de tres años de duración. Dado que no podemos saber por qué tribunal acabará pasando —y siendo juzgado— nuestro caso, la única manera de cerciorarnos de que nuestro abogado será válido ante cualquier situación es contratando a un Abogado Rotal.

ANILLO

¿Soy apto para recibir la nulidad matrimonial eclesiástica?

Con todo, contar con un Abogado Rotal tampoco garantiza que la nulidad matrimonial eclesiástica vaya a sernos concedida, aunque en la gran mayoría de casos los solicitantes sí consiguen que el Tribunal Eclesiástico emita la sentencia a su favor. Esta es una de las principales diferencias existentes entre la nulidad matrimonial eclesiástica y el divorcio o separación civiles —que son consentidos en todos los casos por los Juzgados de Primera Instancia o de Familia—. Así pues, ¿Qué requisitos debo cumplir para obtener la nulidad?

Aparte de, como mencionábamos con anterioridad, contar con un abogado con la formación necesaria estipulada por la Iglesia, el solicitante de la nulidad matrimonial eclesiástica deberá alegar al menos una causa de nulidad válida. Dichas causas están especificadas en los Cánones 1083 y siguientes del Código de Derecho Canónico. Además, y lógicamente, será preciso que el abogado encargado del caso sepa exponer dicha causa de manera correcta ante el Tribunal. Para ello, es imprescindible que el profesional al que contratemos realice una evaluación previa pormenorizada de nuestra situación. Si el abogado es competente, no debería tardar en dilucidar y hacernos saber si podemos o no seguir adelante con el proceso de nulidad.

Mitos sobre la nulidad

Dos de los mitos más extendidos sobre la obtención de la nulidad matrimonial eclesiástica es que ésta raramente es concedida —punto que ya hemos desmentido anteriormente— y que solo está al alcance de personas con mucho dinero. Esta última idea, al igual que la primera, es absolutamente falsa: un Abogado Canonista o uno Rotal recibe el mismo salario —si no menos—que un abogado encargado de un divorcio o separación civiles. Por todo ello, nuestro consejo es que se deje asesorar desde el primer momento por un buen profesional, que contraste la información que éste le brinde durante sus primeros encuentros y que se cerciore de que todo lo estipulado en el contrato que deben firmar las dos partes antes de iniciarse el proceso esté en regla.

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