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Cómo proceder en caso de despido

Ya sea porque acabas de recibir una notificación por parte de tu empresa informándote de que estás despedido, ya porque intuyas que este suceso está a punto de acontecer —o sencillamente porque desees estés informado sobre cómo proceder si llegase a darse dicho caso—, es más que conveniente que sepas cuáles son los pasos a seguir y qué errores no cometer durante un proceso de despido.

Cuando una empresa despide a un empleado puede proceder de distintas maneras. Lógicamente, dicho empleado actuará de un modo u otro según le sea comunicada la decisión de la empresa de prescindir de él. El primer supuesto es que la empresa informe al trabajador de que está despedido instándole a firmar una carta. Esta carta, en la que figuran los motivos del despido, suele ir acompañada del finiquito y, por regla general, se recomienda que no sea firmada por el empleado afectado. O, mejor dicho, lo más recomendable es que el trabajador firme la carta dejando bien claro que no está conforme con el despido. Para ello, puede utilizar expresiones como “NO CONFORME” o “NO PERCIBIDO”, y a continuación indicar la fecha en la que ha recibido la comunicación. Esta respuesta nos proporcionará el tiempo necesario para leer con detenimiento el comunicado, asegurándonos así de que todo está en orden y de que la cantidad con la que nos indemnizarán es correcta.

No obstante, si la persona encargada de comunicar el despido (el director, un encargado, un miembro de recursos humanos, etc.) dice que no es posible responder con ninguna de estas expresiones, el trabajador tiene derecho a marcharse sin firmar el documento. En tal caso, suele ser común que dos personas pertenecientes a la empresa operen como testigos de nuestra negativa, y debemos asegurarnos de no abandonar la estancia sin una copia del documento firmado por todas las partes. Si, por lo que fuere, los testigos no estuviesen presentes, la empresa se verá obligada a notificarnos el despido mediante un burofax. En todos estos casos, habremos ganado un tiempo de gran valor para cerciorarnos de que los motivos por los que nos echan a la calle están justificados —legalmente—, así como para asesorarnos de cómo proceder a continuación.

El paso siguiente consiste en la recopilación de la máxima información posible sobre nuestra relación con la empresa, en especial aquella que tenga que ver con los motivos por los que hemos sido despedidos. Es aconsejable hacer copias de correos electrónicos y documentos, sobre todo de aquellos que estén alojados en la cuenta corporativa de la empresa, ya que esta no tardará en ser inaccesible para nosotros. Asimismo, y en la medida de lo posible, conviene hablar con compañeros de trabajo de confianza para recabar información relevante y para saber si estarían dispuestos a ejercer de testigos en caso de que fuera necesario.

Despido verbal

No es poco habitual que algunas empresas opten por despedir a sus trabajadores de viva voz, es decir, sin que haya un documento oficial de por medio. En tales casos, el empleado deberá exigir a su empresa que le envíe una notificación escrita informándole del despido, sobre todo de cara a saber a partir de cuándo comienza a contar el tiempo del que disponemos para impugnar el despido. Si la empresa se niega a enviar dicha notificación, deberemos proceder de manera inmediata a la recopilación de datos y documentos —como grabaciones de voz o testimonios de testigos— que atestigüen el despido. Estas pruebas deberán serán enviadas a la empresa vía burofax lo antes posible —lo ideal sería hacerlo el mismo día en el que nos han despedido verbalmente—, acompañadas de un certificado de contenido y un acuse de recibo. De este modo, la empresa estará obligada a enviarnos la notificación pertinente.

Abogado laboralista

Llegados a este punto, y si el empleado y la empresa no han conseguido llegar a un pacto satisfactorio, lo más recomendable es que el afectado contacte a un abogado laboralista para que le asesore en el proceso que inevitablemente —dadas las circunstancias— viene a continuación, y cuyo primer paso será la presentación de una demanda por despido en los Juzgados de lo Social, que desembocará en la celebración de un juicio.

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