Cuando un cliente visita a un abogado por primera vez en la mayoría de casos no sabe que se va a encontrar. Por si fuera poco visitar a un letrado no es plato de buen gusto para nadie ya que, por lo general, recurrimos a ellos cuando tenemos un problema que no podemos resolver y que por tanto nos perturba.

De conseguir una primera toma de contacto adecuada depende en gran medida que el cliente se quede con ese abogado y quizá aún más importante ¡Que lo recomiende! Por eso los letrados nos tomamos muy en cuenta la relación con nuestros clientes, relación que empieza desde el minuto 0:

Qué es lo que el cliente espera de su abogado en la primera consulta:

Puntualidad: Llegar a la hora acordada es un signo de respeto por la personas que nos espera. Dice mucho de cómo un abogado ve a su cliente y por lo general transmite confianza.

Una presentación afectuosa y cortés: En un primer momento el cliente suele estar nervioso por lo que un abogado que sabe romper el hielo de forma educada, afectuosa y cortés le ayuda a bajar sus niveles de ansiedad.

Seguridad en sí mismo: Movimientos sueltos y que en todo momento nos transmita que sabe lo que hace, no podemos dejar nuestro caso en alguien en quien no tenemos una plena confianza.

Que nos escuche atentamente: El abogado va a resolver nuestro problema por lo que debe conocer todos los detalles, y eso solo se consigue mediante una escucha activa. Preguntas y gestos que demuestren que somos escuchados es uno de los puntos más importantes en la toma de contacto ¡Quizá el más crucial!

Empatía: Más allá de que escuche y asienta con la cabeza el cliente quiere sentir que el abogado empatiza con él, comprende su dolor y se involucra casi emocionalmente con su problema.

Calma y tranquilidad: Sin prisa por despachar al cliente para que este pueda tomarse todo el tiempo necesario para exponer su caso y los detalles.

Respuesta a todas las dudas: El cliente por lo general no sabe de leyes por lo que desde el primer momento preguntará mucho al letrado y espera respuestas claras, sencillas y fáciles de comprender. Sin jerga del sector.

Imparcial: Si bien es cierto que el cliente busca un abogado con empatía también quiere que este sea imparcial, que no se deje llevar por el estado de ánimo del cliente si no que sea capaz de expresar las cosas tal y como son de manera subjetiva.

Transparencia: En caso de cumplirse los puntos anteriores lo más habitual es que el cliente encargue su caso al abogado en cuestión. Llegados a este punto la transparencia es clave, el letrado debe exponer todos los detalles al cliente sin necesidad de que este se los pida (honorarios incluidos) además de mantenerlo informado en todo momento.

Responsable: De nuevo si el resto de puntos se cumplen, el cliente saldrá del despacho con la certeza de haber depositado su confianza en alguien profesional que sabrá desenferle y mantenerlo informado.