Medidas paternofiliales

Una pareja está unida y se quiere de igual modo tanto si están casados en matrimonio, como si simplemente constan como pareja de hecho ante un registro oficial. Cuando este amor se acaba, da igual de qué manera vivieron juntos anteriormente, pues hay que realizar una serie de trámites en ambos casos para cesar de manera legal ese vínculo que les unía. Si se tienen hijos menores de edad, la condición tiende a complicarse.

Las medidas paternofiliales

En el seno de una pareja de hecho con hijos, si se procede al fin de dicha unión, se precisa ir al proceso judicial de medidas paternofiliales. En los matrimonios ocurre lo mismo. No importa que unidad familiar exista mientras los derechos y el interés de los menores estén protegidos bajo la ley.

Este procedimiento se puede realizar de dos formas: mediante una vía amistosa en la que existe un mutuo acuerdo por las partes y son ellos mismos los que aportan una propuesta de medidas paternofiliales a los jueces a acordar (convenio regulador); por otro lado, está la forma contenciosa, en la que será la justicia la que declare las medidas que se deban aplicar en la custodia y guarda de los hijos, así como pensión alimenticia, régimen de visitas, uso de la vivienda familiar, etc.

Procedimiento de medidas paternofiliales

Desde Dabogados.es queremos dar una serie de apreciaciones a tener en cuenta a la hora de comenzar a realizar el procedimiento de medidas paternofiliales, tanto si se trata de un divorcio como el fin de una pareja de hecho:

  • Derechos de los menores: sin hacer distinción a la forma de la unión de los padres, matrimonio o pareja de hecho, todos los hijos tienen los mismos derechos y obligaciones de cara a la justicia y al procedimiento para regular las medidas que les van a amparar.
  • La guarda y custodia: siempre se tiene en mente que la guarda y custodia de los menores se otorga directamente a la madre, y es un error. Esto se concede al principal cuidador en el momento de la separación de una pareja, independientemente de que sea el padre o la madre. Aunque históricamente siempre ha sido, en la mayoría de los casos, la madre, actualmente la balanza tiende a equilibrarse un poco más a favor del padre.
  • La pensión alimenticia: este derecho básico se fija en función de los gastos de los hijos y se asume de igual manera por ambos progenitores en base a sus ingresos.
  • La pensión compensatoria: esta facultad se le otorga al miembro de la pareja que, en el momento de la separación o divorcio, carezca de ingresos económicos. No se trata de equilibrar las economías de ambas partes, sino una manera de no dejar en situación de desamparo a un cónyuge.
Medidas paternofiliales
  • La relación con el progenitor no custodio: aunque el acuerdo al que se llegue por la pareja establezca que los menores quedan bajo la custodia de uno de los padres, el no custodio tiene amplias garantías de derecho a relacionarse de manera asidua y flexible con ellos.
  • Nadie tiene la culpa: aunque sea complicado de ver, en un proceso de separación o divorcio nadie es culpable de nada. Cuando hay menores en el seno familiar simplemente se pretende velar por el interés de los mismos, asegurando que sus necesidades estarán cubiertas y que la relación con ambos padres se mantiene de manera equitativa.
  • Un especialista puede ser una gran ayuda: no siempre ocurre que el cese de una convivencia acaba de manera amistosa, y si hay posibilidad de que algún miembro de la familia se vea afectado psicológicamente, acudir a un especialista siempre generará una ayuda extra que puede facilitar el camino hacia un proceso más llevadero y menos traumático.

Después de haber abordado muchos casos de separación y divorcios entre parejas, desde Gómez González Abogados sabemos lo complicado que resulta pasar por este trámite cuando existe una familia previamente formada. Es por ello que queremos romper con las ideas preconcebidas de las separaciones de parejas con hijos y aclarar todas las dudas que puedan surgir cuando la idea de ruptura empieza a hacerse cada vez más latente.

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Así mismo, y en relación al tiempo de trabajo, se puede producir acoso laboral mediante el cambio de horarios continuo, sin preaviso y destinados a que la víctima no pueda disfrutar de tiempo libre ya planeado o no pueda conciliar su trabajo con su vida laboral.
Si identificamos una o más pautas de las descritas anteriormente estamos si duda ante un caso de acoso laboral.

¿Qué hacer o cómo proceder entonces?

En primer lugar compartir con amigos, familiares o incluso compañeros la situación de acoso laboral ya que pueden encontrarse compañeros dispuestos a testificar llegado el momento. Es importante denunciar y hacer llegar cualquier caso de acoso laboral al departamento de Recursos Humanos (RRHH) de la compañía. Ellos podrán indicar el proceder y ofrecerán el apoyo y la información necesarios a la víctima.

Al fin y al cabo, si se cuentan con pruebas (llamadas fuera de horario, informes médicos y psicológicos, emails vejatorios, etc) es recomendable denunciar ya que el acoso laboral está recogido como un delito y como tal está penado para el acosador y la víctima puede llegar a ser indemnizada.

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